El trauma relacional, también llamado trauma complejo, no lo causa un momento. Lo causan muchos.
Puede aparecer como consecuencia de experiencias difíciles, repetidas o prolongadas, especialmente cuando ocurrieron dentro de relaciones importantes: la relación con tus cuidadores cuando eras pequeña, o tus primeras experiencias sexoafectivas.
- Quizá creciste sintiendo que el cariño podía desaparecer de un momento a otro.
- Que tus necesidades eran excesivas.
- Que expresar malestar provocaba rechazo, enfado o distancia.
- Que para conservar el vínculo tenías que adaptarte, anticiparte a los demás o hacerte pequeña.
Quizá no hubo un acontecimiento concreto que puedas señalar. Tal vez lo que hubo fue una acumulación de momentos en los que te sentiste sola, invalidada, asustada, controlada o poco protegida. Momentos en los que necesitabas que alguien te mirara, te escuchara o te defendiera, y no ocurrió.
Cuando estas experiencias se repiten, pueden influir en cómo te ves a ti misma y en lo que esperas del amor y las relaciones.
